Conociendo gente en Singapur

Conociendo gente en Singapur

Comencé el mes aterrizando en Singapur. Es la tercera vez que visito esta ciudad-estado: la primera por ocio, la segunda por trabajo ). La ciudad es tan compacta, “perfecta” y fácil de “usar” que apenas estando unos días te empiezas a sentir como en casa. Cada vez que aterrizo en Changi, el aeropuerto internacional de Singapur, no puedo evitar pensar en el Un mundo feliz de Aldous Huxley. El gobierno de Singapur ha hecho muy buen trabajo creando una ciudad utópica: centro financiero asiático, puerto de mercancías de los más grandes del mundo, calles impolutas, lujo allá donde mires, sistema de transporte público impresionante, empleo para todos (La tasa de desempleo está alrededor del 2%~3%) etc.

Una de las cosas que más me gustan de Singapur es lo bien que se mezclan culturas de muchos lugares del mundo. El barrio indio (Little India) está junto al barrio árabe (Arab Street) y si cruzas al otro lado del río te adentras en el barrio chino cuyas ¡casas son de estilo colonial! Hay gente de todo el mundo conviviendo en la misma ciudad. Por ejemplo, estuve visitando nuestras nuevas oficinas en Singapur, ninguno de los empleados de la oficina es de Singapur: cuatro americanos, una malaya, un malayo, una indonesa, una china, dos chinos, un alemán y un ruso. Casi todos llevaban entre 3 y 5 años viviendo en Singapur y dicen que están contentos con la vida que llevan.

Al día siguiente, navegando en un catamarán cerca de la isla de Sentosa, conocí un chaval que nació en Singapur. Acabó los estudios en la universidad y después de terminar los dos años de servicio militar obligatorio decidió seguir su carrera dentro del ejército. Lleva cinco años trabajando en un equipo de drones (Aviones teledirigidos). Me contó que, aun siendo una ciudad muy pequeña, en el ejercito hay más de 200.000 cabezas. Le pregunté si creía que era necesario gastar tanto dinero en algo que potencialmente puede matar millones de personas y me respondió “Es importante tener ejército aunque no se utilice, porque a ojos externos da sensación de país poderoso. No hay que parecer débil, especialmente teniendo a China tan cerca”. Le seguí preguntando cosas sobre los drones que utilizan, el tipo de entrenamiento que hacen, las simulaciones y sobre las similitudes con El juego de Ender. Me contó que en Singapur utilizan Heron-1 UAVs fabricados en Israel que parece que no pueden volar tan alto y no tienen tanta autonomía como los MQ-1 Predators estadounidenses pero son un primer paso para hacer la competencia a los Estados Unidos. Uno de los dilemas que presenta Daniel Suarez en su última novela Kill Decision (Recomendable solo si os interesan los drones) es el problema que podría presentársele a los Estados Unidos si alguien “secuestrara” MQ-1 Predators y los utilizara para crear confusión en el oriente medio haciéndose pasar por un ataque estadounidense. Uno de los protagonistas de la novela sugiere que sería mejor abrir el mercado y dejar que todo tipo de drones proliferaran. La conversación terminó cuando me preguntó cómo sabía tanto sobre drones, le recomendé Kill Decision ;) pero parece que no tenía mucho interés.


En el mismo barco, una chica, la más guapa y la menos borracha, se me acercó y fue ella la que me empezó a preguntar con curiosidad sobre Japón y España. Sentada a mi lado, mirando ambos al horizonte, con cara pensativa me contó que nació en Indonesia pero que desde que cumplió dos años toda su familia decidió trasladarse a Singapur. Tiene 25 años pero apenas ha viajado nunca más allá de Malasia e Indonesia. “Life is good here! Me gusta mucho Singapur, pero cada vez tengo más ganas de salir de aquí, la vida es corta y ¡quiero conocer el mundo!” me dijo con tono nostálgico y confesándome con segundas palabras que realmente quería irse pero que no podía porque “algo” (Que no me quiso decir) la tenía atada a Singapur.

“¿Qué le falta a Singapur?” – le pregunté.

“Cultura, hay pocas cosas genuinas singapurenses” – me respondió y continuó “apenas hay teatros, ni museos, ni nada. Todo está lleno centros comerciales. La gente trabaja, compra, trabaja, compra y se va a casa pronto a ver la televisión porque fuera no hay mucho más que hacer. O sigue trabajando para ganar más dinero”.

“En realidad Singapur está diseñado así por el gobierno para que los habitantes sean más eficientes, para que se puedan centrar en estudiar, trabajar y comprar para hacer fluir el dinero” – dijo el chaval de los drones del ejército incorporándose a la conversación.

Nos giramos hacia él y asentimos con cara de póquer.

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Este es el tipo de contenidos que estoy compartiendo en la lista de correo de Kirainet (¡Apuntaos!), envio un email al mes con contenidos más personales que los del blog.

Para terminar un vídeo que transmite muy bien la sensación de que Singapur es una ciudad diseñada por un jugador experto del Sim City: